Tenía un puñado de libros y miles de películas por ver. Tenía sangre en dosis grandes e incluso comedias pastelosas para antes de dormir. Tenía luz de farolas en el balcón, humo de costo en el pantalón y fotografías aún por ver. Todo lo que tenía y me sobraba tanto tiempo que adelantaba manualmente las manecillas del reloj, pero de nada me servía.
Miriam Rodríguez.

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